Los granadinos Palmar de Troya han lanzado al mercado un nuevo EP “III”, el cual no solo certifica su madurez, sino que establece un tratado sobre cómo gestionar la herencia del noise de finales de los noventa bajo una óptica estrictamente contemporánea. Ha sido editado en vinilo por el legendario sello norteamericano Reptilian Records hogar de nombres tan determinantes como Chat Pile o Supersuckers, y distribuido en plataformas digitales por Linier Discos. Un trabajo supone una anomalía necesaria en un ecosistema musical a menudo demasiado higienizado.
El discurso de la banda, integrada por Willy, Lucía, Jose Romero, J. A. Salinas y Toto, se aleja de la autocomplacencia para abrazar una agresividad sofisticada. En «The Method», el sencillo que actúa como pórtico del disco, se percibe esa voluntad de incisión mediante una arquitectura de guitarras que no buscan el ornamento, sino la colisión. La grabación de Juan A. Salinas en The Borderline Music Estudio, sumada a la mezcla de Rafa Camisón en El Bisonte Estudio y la masterización de Mario G. Alberni en Kadifornia Mastering, ha logrado cristalizar un sonido que bebe de la electricidad angular de The Jesus Lizard, pero que inyecta el nervio cortante de la nueva hornada del post-punk británico.
No hay rastro de diletancia en estas composiciones; lo que encontramos es la pericia de músicos curtidos en proyectos cardinales como Maine o Gentemayor, ahora reconvertidos en una unidad de asalto donde la voz y los teclados de Lucía aportan una textura que oxigena el muro de sonido. «III» es un artefacto de honestidad brutal y pegada incontestable que ha logrado captar la atención de la crítica especializada internacional, validando una trayectoria que esquiva los lugares comunes para centrarse en la pegada rítmica y la aspereza estructural.

