Reportaje de Koltán en Abisinia, Gasteiz 11-09-2026
La música ha sido históricamente una de las herramientas más potentes para canalizar protestas, visibilizar injusticias y exigir cambios sociales. Aunque el panorama musical actual ha evolucionado significativamente sigue habiendo un gran número de bandas reivindicativas que centran su mensaje en la crítica, la denuncia sobre injusticias del sistema y gobernanza global, las desigualdades de clase, los abusos de poder o la falta de libertades, defendiendo la necesidad de confrontar al fascismo en todas sus expresiones.
Los gasteiztarras Koltán siguen fieles a una arma de expresión con un alto nivel de reivindicación, actitud y crítica social, atacando de manera frontal a problemas sociales y políticos contemporáneos, a los conflictos geopolíticos y explotación humana en lugares como el Congo, a la pederastia en la iglesia, a el maltrato y abandono animal, incluso reprochando las condenas desproporcionadas e injustas impuestas a ocho jóvenes acusados de una agresión a dos guardias civiles fuera de servicio ocurrida en octubre de 2016 en Altsasu (Navarra).
Una filosofía que ellos llevan a la práctica de manera propia, demostrando que la calidad y la actitud se pueden dar la mano. Una banda inconfundible desde el primer acorde, desatado punk rock con mucho mordiente y aderezado con facciones vigorosas del rock. Autenticidad y un marcado carácter reivindicativo y directo, bebiendo de la tradición del rock combativo e inconformista, del movimiento musical surgido en el País Vasco y Navarra a mediados de los años 1980.
El pasado 11 de septiembre la formación presentó en Abisinia (Gasteiz) su segundo trabajo “Segundo Plato”, grabado en 2025 en JR producciones por Javi Rodríguez y mezclado y masterizado por Javi Sevilla en Black Cat Studios, tirando de diferentes contrastes guitarreros y dando una expresividad tremenda a canciones como “Atento”, “Lo Intento”, “Esclarecida y Mortal”, “A La Cara”, “Carretera y Manta” y “Mira Los Ojos”, con la sinceridad de quien cree en lo que hace y no te vende ninguna moto.
Una banda que apenas da tregua entre temas, con mensajes que siguen vigentes independientemente del tiempo que hayan pasado por ellos bajo una línea muy marcada en disconformidad, demostrando que tienen estilo como para aportar algo diferente al panorama actual, poniendo sobre la mesa con total sinceridad su forma de ser y de pensar, duela a quien duela.
A pesar de solventar algunos pequeños problemas de acoples, sonaron muy potentes en “¿Para qué?”, “De Caza”, “Altsasu”, “A Toda Velocidad” y “Un Ser Maravilloso”, equilibrando pura actitud, nervio e intensidad, con capacidad para enganchar a través estribillos de fácil acceso, pinceladas de variedad y distintivos elementos rítmicos, demostrando que han bebido de fuentes del rock bastante diversas.
Destacable su peculiar homenaje a Cicatriz en “Wendy”, con un plus de mordiente en el plano vocal, facturando en el tramo final canciones con mucho gancho y fuerza, “La Salvación”, “Desde El Barro” y “El Laberinto”, con mensaje de lucha y reivindicación explícitos bajo una frenética alternancia de ritmos. Una sacudida de rabia en tiempos confusos, algo que el cuerpo pide en estos tiempos.




















