Reportaje de Mnadrágora Negra en el Espacio Cultural CBA, Irun 23-05-2026
La veteranía es mucho más que el paso del tiempo, es un don invaluable forjado a través de la experiencia y que juega un papel importantísimo en el ámbito de la música en vivo. No es ningún secreto que la combinación perfecta de sabiduría acumulada y destreza, con capacidad de improvisación y permitiendo que la emoción guíe la ejecución más allá de la precisión técnica, constituyen en todo momento unas inmejorables habilidades para diferenciarse, conectar y dejar huella en el oyente.
Los irundarras Mandrágora Negra se han caracterizado siempre por saber crear un vínculo auténtico con sus seguidores, plasmando emociones reales y transparentes en sus letras y melodías a través de un sonido identificativo, influenciado por bandas como Avalanch, Warcry, Rata Blanca, Helloween y Queen, consolidándose con el paso de los años en todo un referente del metal melódico en la escena nacional. Una personalidad propia muy perceptible en la voz de Moisés Montero, haciendo gala desde el 2012 de una magnifica destreza a la hora de elaborar armonías, con la intención de transmitir y conectar con nuestras emociones más profundas, de forma cristalina y auténtica, invitándonos a reflexionar sobre la vida, el amor y la superación personal.
El concierto que ofrecieron en el Centro de Cultura y Creatividad de su localidad natal, presentando su nuevo trabajo “Guerrero Inmortal”, no fue una excepción, con el plano musical perfectamente tendido a ello, bien cargado de gratas sorpresas y bajo una vibrante ejecución, contando con la maravillosa presentación previa por parte del locutor y periodista musical Antonio Refoyo, con una trayectoria de más de dos décadas en antena con su programa de radio especializado en heavy metal y rock “La Mirada Negra”.
La banda aprovechó el viento a favor que se respiraba previamente a su salida, inyectando esa energía ideal para abrir un concierto tras la intro “Los Cuatro Elementos”, un desbordamiento emocional a cargo de “Guerrero Inmorta” y “Lejos”, abriendo una puerta a todo un universo interior donde las sensaciones jugaron un papel de suma importancia, experimentándose picos intensos de euforia y entusiasmo. Una sinergia perfecta entre todos los componentes, cada músico sabiendo aportar su talento individual al servicio del grupo, dejando traslucir un alto nivel de calidad tanto en viejos clásicos, por citar alguno, “Sueños de realidad”, “Símbolo de Libertad”, “Gritaré” e “Imparable”, como en sus nuevas composiciones, extensas en arreglos y llenas de sentimiento puro, calando muy hondo “Nada Me Detiene” y “Nuestra Lucha”, priorizando la expresividad y la emoción por encima del virtuosismo.
El acompañamiento del bajo a cargo del carismático Maxi Fructuoso y la extraordinaria destreza de sus dos talentosos guitarristas, Pasku y Antonio J. García Ibáñez, se erigieron en los principales protagonistas a la hora de aportar el pulso y las diferentes texturas a fin de dar profundidad y atmósfera a “Vencerás”, “Mi Soledad” y la versión de la banda suiza Gotthard “El Traidor”. Destacable también la labor a la batería de Garci, sobre el que se sostiene todo, sin dejar de lado la exquisitez vocal de Moíses, guiando la atención del oyente y transmitiendo la emoción principal, con margen para el crecimiento y el asentamiento como uno de los mejores vocalistas nacionales.
No faltaron esos instantes genuinos y llenos de complicidad, el dueto vocal de Laura (vocalista de Legacy Of The Seas) y Moi en “Un Legado” y “El Mundo De Los Sueños”, irradiando mucha química entre ambos, el estado emocional intensificado de “Mi Soledad”, en homenaje a todas las madres y la fiesta final con “Tocando El Cielo”, con el sorprendente lanzamiento de globos gigantes, quienes muchos se dedicaron a golpearlos mientras coreaban sus estribillos. Tampoco se quedo atrás la aportación vocal de Ari en “Fue Tu Pasión”, grandiosa la emotividad y afecto que transmitieron al cruzar sus voces, captando la atención absoluta del público.
Mandrágora Negra sigue imparable en su trayectoria, sin que los continuos cambios de formación hayan mermado su capacidad de transmisión ni el nivel de excelencia, precisión y profesionalismo con el que la agrupación ejecuta su música. La banda volvió a mostrar todo su potencial, con una gran fluidez rítmica, estribillos memorables, destellos de calidad instrumental y pulidas melodías vocales, no dejando que prácticamente todo el peso recaiga en el apartado vocal, dando más vitalidad a los ritmos y sabiendo manejar muy bien los cambios de intensidades, cumpliendo con el deber de llegar a transmitir algo muy sentido y emocional en el oyente, evocando una experiencia musical profunda, emocionante y memorable.
































