Reportaje de The Inductions en el Borda Txiki, Irun 03-07-2026
En una industria saturada y altamente competitiva, la perseverancia diaria es la clave para transformar el esfuerzo constante en resultados tangibles. Los irundarras The Inductions han sabido mantener viva su pasión, pasando de convencionalismos, alejada de los circuitos comerciales masivos, sin jugar a inventar nada ni intentar demostrar una técnica desmedida, expresándose con total libertad para dejar que su música fluya sin ataduras, con la distorsión, actitud e inmediatez que puso de moda el famoso “boom” del rock escandinavo a finales de los 90 y el garage rock de los setenta.
Su estilo conecta directamente con la estela de bandas nórdicas legendarias como Gluecifer y Turbonegro, ofreciendo variedad con un sonido de guitarras grueso pero no rígido, con una fluidez tan natural que parece improvisada y una conexión directa con el público a través de un sonido de alto octanaje, donde las guitarras rezuman calidad y versatilidad, con gran asentamiento y madurez, bajo una coherencia constante y una actitud vibrante.
Recientemente han recopilado gran parte de su trayectoria en un vinilo LP titulado “Rock & Roll Flames”, lanzado a través del sello The Little Jan’s Hammer Records, el cual presentaron en vivo el pasado viernes en el Borda Txiki (Irun, Gipuzkoa). Una actuación de adictivo hard rock, directo y enérgico influenciado por el sonido High Energy Rock & Roll, con una actitud a veces más punk rockera, pero de una inagotable gama de recursos, en continua ebullición, descargando temas electrizantes, concisos y directos al grano, con una predisposición que también lleva la marca de la casa del rock escandinavo, donde el esfuerzo de la banda y las ganas de agradar fueron sus mejores armas para afrontar con entereza los infortunios técnicos sufridos en el montaje y prueba de sonido.
Una cita en la que el grupo exhibió la experiencia de todo lo aprendido durante tantos años de carretera, gran versatilidad a la hora de enfocar diferentes tesituras musicales y una precisión asombrosa en las voces, dando un buen repaso a viejos y no tan viejos temas de su trayectoria musical, comenzando con una de sus últimas composiciones musicales, “I Feel All Right”, base rítmica acoplada y tremendamente versátil, dos guitarras que supieron entrelazarse constantemente con transiciones de ritmo constante, alejándose de los rasgueos planos o acordes tradicionales.
Con naturalidad pero con la suficiente chispa propia y personal discurrieron “Fast Food”, “Serial Killer Dance” y “November 13th”, manteniendo la ilusión intacta como si fuera la primera vez, con un cuerpo y un tacto muy sugerente, melodías directas, guitarras potentes y una actitud cruda y directa muy particular.
Un espíritu de genuino hard rock escandinavo, enfocado a sudorosos directos, con un trabajo vocal tanto individual como en coros que denota talento y plena compenetración, rescatando canciones de sus inicios como “Hi Fi Councils” y “Back In Town”, una vertiente de sonido aguerrido y macarra al máximo, disparando unas estrofas con mucho músculo.
Un concierto donde la intensidad fue aumentando progresivamente, cargado de virajes y con unos destellos instrumentales notables en “Brother Wolf”, “Hate Me (Never Forget)”, “The Reason”, “Say It Now” y “7 Days 7 Nights”, abriendo otros horizontes sonoros, cargados de unas esencias mucho más primigenias. No faltaron tampoco sus himnos más emblemáticos como “Nobody Knows”, “Sargeant Albatross” y “My Girlfiriend”, un cierre por todo lo alto, buscado la conexión total con el público, su guitarrista Txus incendiario a más no poder, capturando la atención del todo el mundo con su entrega absoluta en riffs memorables y con un peso sonoro descomunal, y gran salvajismo en su cometido, internándose varias veces entre los asistentes.
Una expresión más acorde a su esencia, espontaneidad y unos ritmos adictivos, destacando el gran engranaje que tiene la banda. ¡Un aval que muy pocos pueden presentar!
























